


Muchas relaciones profesionales se fortalecen ahí.
Muchas oportunidades aparecen ahí.
Y muchas decisiones se toman mientras caminas entre golpe y golpe.


Desde la recepción hasta el campo, qué preguntas hacer, cuáles no y dónde colocarte.

Porque la invitación no avisa dos veces.
La diferencia no está en jugar mejor.
No se trata de jugar mejor.


